¿A cuántas personas les atrae el BDSM sin querer vincularse a él?
A través del blog de Gloria Brame se descubre una noticia interesante publicada por Fox News: partiendo de una encuesta sobre los hábitos fetichistas de los australianos, muchos de ellos demostraron inclinaciones por prácticas propias del BDSM, aunque después se resistían a ser asociados con estas etiquetas (bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadomasoquismo…). Les gusta, por ejemplo, ser atados a la cama, pero niegan estar vinculados al BDSM o rechazan las revistas sobre el tema.
Estas observaciones han sido realizadas por lso encuestadores, y no aparecen reflejados en los resultados numéricos de la encuesta, según la cual, un 2 % de los hombres y un 1,4% de las mujeres reconocieron abiertamente practicar o sentir preferencia por prácticas BDSM.
Creo que sería muy interesante estudiar esa parte sumergida del iceberg: la de todos aquellos que disfrutan con prácticas vinculadas al BDSM pero rechazan ser identificados como sadomasoquistas, sumisas, amos, kinkis, ¿spankers? o demás.
Para seguir pensando en el tema, esta antigua entrada del blog sobre mujeres que reconocían en un foro femenino su fantasía de ser azotadas.



August 11th, 2007 at 11:15 pm
Bueno Esther, yo creo que muchas veces nos atraen cosas que no sabemos identificar o que no queremos reconocer que nos atraen realmente. A un número importante de spankos (aunque cada vez menos) le costó trabajo identificarse como tales, no porque no quisieran reconocerlo sino porque sencillamente les fantaba información para saber que lo eran.
Los juegos eróticos que se salen de lo habitual pienso que le gustan a una gran mayoría de personas, por ejemplo el ser atado a la cama es bastante común y las fantasías con azotes creo que son más abundantes de lo que pensamos, otra cosa es que los propios interesados lo digan ¿no crees?
Besos!!
August 12th, 2007 at 1:38 pm
Estoy de acuerdo, Selene. Me parece que muchas personas fantasean con muchas prácticas “extravagantes” (iba a decir parafílicas, pero no me gusta nada el término “parafilia”) pero es consciente de que esas prácticas están asociadas a etiquetas que no le gustan, por ejemplo la de sadomasoquista. Por ello me parece que debemos desmitificar el sadomasoquismo (o el BDSM).
No sólo eso: mi hipótesis es que uno de los grandes obstáculos para desmitificarlo son los propios sadomasoquistas que lo mitifican. En todo caso es una idea que aún tengo algo difusa y de la que trataré de hablar más adelante, cuando sea capaz de hacerlo con algo de más de claridad.
Un saludo