Archive for the ‘erotismo en general’ Category

2ª imagen del día

Friday, August 17th, 2007

¿Puede verse una mirada tras unas gafas de sol? Yo pensaba que no, pero sí: hay quien posee una mirada, con toda su viveza, incluso tras unas lentes opacas. Fijaos, si no, en los dos hombres. Debo confesar, además, que esos dos hombres me intimida y hasta me producen miedo. Por ejemplo, el de la izquierda: le veo las comisuras de un lobo. Hay algo muy sucio ahí que casi me obsesiona. De hecho, pocas imágenes me impresionan como ésta. Quizá haya que ser mujer para comprenderlo. No sé.

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Vía The Movie Blog

La chica de la foto es la actriz Anna Faris, en una escena de la película House Bunny, que se estrenará en 2008 y que trata sobre la vida de una play bunny, una conajita del Playboy.

Toshio Saeki

Tuesday, August 7th, 2007

En Salon.com hay un artículo y también una pequeña galería dedicados al dibujante japonés Toshio Saeki. El artículo concede a Saeki el título de patriarca del arte erótico japonés. De lo que no hay duda es de que en él encontramos ya muchos temas de la iconología erótica japonesa, por ejemplo en el gusto por el bestiario sexual, o la mezcla entre lo erótico y lo siniestro. Y desde luego el bondage no queda fuera de su obra.

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Una definición de erotismo

Saturday, August 4th, 2007

El otro día, hablando con mi amigo P, éste me enunció su propia definición de erotismo, que me pareció una genialidad y que pienso hacer mía: erotismo es sexo más semiótica. O sea, lo que cuenta en el erotismo son los símbolos. En él el sexo resulta excitante a través de la mediación del símbolo.

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Después, tanto P como yo estábamos de acuerdo en que en el BDSM, al menos en el modo en que lo entendemos, pesa más el erotismo que el sexo. Incluso el sexo se convierte en símbolo. Un Amo penetrando a su esclava no es sólo sexo, sino que es símbolo de su dominio. Por eso no se limitará a hacérselo en plan misionero, sino que adornará el momento para generar una escenografía, y lo hará de acuerdo a un código. En el BDSM siempre hay códigos por en medio. Eso es lo que cuenta. En el fondo es una forma intelectual de sexo.

En fin, me gustaría seguir con este tema dentro de poco, aunque aún tengo que ordenar algunas ideas.

… y supe que había monstruos

Thursday, January 11th, 2007

Creo que la primera vez que reconocí el sexo fue como espectadora. Yo tenía ocho años, quizá nueve. Estaba en el parque con M., mi hermana mayor: unos cuatro años másque yo. Ambas llevábamos el uniforme escolar: una falda con tartan rojo y azul y una camisa blanca de manga larga. Aún recuerdo el rostro de M., guapísima, con aquel mechón pegado a la sién sudada, pues habíamos estado corriendo y jugando.

M. me contaba algo, o yo a ella. Ambas reíamos, y entonces me fijé en el hombre que paseaba al perro. De unos cincuenta años. M. no podía verlo bien, pues lo tenía justo a su derecha, completando el ángulo recto con ella en el centro y conmigo sobre la otra línea. Así que yo sí ude verlo. Jamás había visto algo así: el desconocido miraba a M., pero de un modo en que nunca había visto mirar. Lo primero que me sorprendió es que una niña pequeña e insignificante pudiera ser objeto de atención para un hombre adulto. Después el modo en que la deseaba con aquella mirada. Y sentí miedo. Supe que si estuviéramos en una isla desierta el señor habría soltado a su perro, habría venido hacia nosotras y se habría apoderado de M. No podía saber con qué intención lo habría hecho, pero estaba claro que se habría apoderado de ella. Como de un tesoro. Y sentí miedo. Y aún lo siento cada vez que contemplo cómo un hombre mira a una chica distraida. Lo peor es que, al mismo tiempo, me excita. Y me siento mal -un poco culpable- cuando eso ocurre.